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Domo temazcal es regresar al útero materno

 

En la cultura azteca, la diosa Temazcalteci era la “abuela de los baños”, una de las manifestaciones de la diosa Teteoinan, la madre de los dioses o también conocida como “nuestra abuela”, la principal diosa de entre las divinidades náhuatl, mixteca, zapoteca y maya. De ese modo, el temazcal estuvo fuertemente ligado con la cosmogonía ancestral: es un microcosmos que reproduce las características del universo –del macrocosmos–. En él se fortalecen todos los elementos de los diferentes ciclos –conocidos como el sol–: tierra, viento, fuego y agua, permitiendo el desarrollo del movimiento constante y la manifestación de la vida.

Gracias a este vínculo ancestral, el temazcal está orientado las cuatro direcciones cósmicas: “el fuego calienta las piedras que están colocadas al este donde nuestro Padre, el sol, el dios llamado Tonatiuh, se levanta; él es la luz o el elemento masculino que viene y fertiliza el útero de la madre tierra –el cuarto del temazcal–, y así es como la vida se concibe. […] La puerta por donde entran y salen los participantes, está hacia el sur, “el camino de la muerte”, el cual empieza con el nacimiento y acaba con la muerte, en dirección al camino del Sol. De esta manera, la dualidad actual del pensamiento mexicano se manifiesta. Sólo así son madre y padre, sol y tierra, caliente y frío, así nacemos y, al nacer, empezamos nuestro camino hacia la muerte.”

De acuerdo con la cosmogonía azteca, el temazcal es regresar al útero materno, presidido por diosas tan extraordinarias como Tonantzin o Temazcaltoci. Ella, una madre amorosa, preocupada por el bienestar de los niños, los recibe de nuevo en su útero –una manifestación microcósmica– para curar las enfermedades físicas y espirituales.

#Multidomos

 

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